Introducción
La vida es uno de los misterios más profundos que existen. Todos la experimentamos, todos la sentimos, pero ¿realmente entendemos qué es? A lo largo de la historia, la humanidad ha intentado definirla, estudiarla, controlarla y medirla. Sin embargo, ninguna definición puede abarcarla en su totalidad. La vida trasciende nuestros sentidos, nuestras experiencias y nuestra comprensión, y aún así nos da la oportunidad de participar en ella.
En este post exploraremos la vida desde distintos ángulos: la diferencia entre vida y vivencia, los intentos humanos de comprenderla, cómo vivir conscientemente y la perspectiva espiritual que revela su origen y propósito.
1. La vida no depende de nosotros
La vida existe independientemente del canal que la manifiesta.
- Cada ser vivo es un canal que expresa la vida.
- Si un ser deja de existir, la vida no disminuye ni desaparece.
- Lo que cambia es cómo se percibe y se experimenta la vida, no la vida misma.
Esto nos enseña que la vida trasciende nuestra existencia individual y no depende de nuestra percepción, esfuerzo o control.
2. Vida vs. vivencia
- La vida es la corriente fundamental, eterna y absoluta.
- La vivencia es la experiencia de la vida en un ser específico, que depende del canal (humano, animal, etc.).
En otras palabras, el derecho a vivir existe porque la vida misma lo provee, pero la forma en que lo vivimos varía.
- Cada persona percibe la vida de manera distinta.
- Las emociones, experiencias y decisiones influyen en nuestra vivencia, pero no en la existencia de la vida en sí.
3. Las limitaciones del control humano
Los seres humanos tienden a pensar que pueden controlar la vida:
- Intentamos prolongarla cuidando la salud, evitando riesgos y haciendo ejercicio.
- Planeamos, prevenimos y buscamos seguridad.
Sin embargo, incluso quienes hacen todo “correctamente” pueden enfrentar enfermedades, accidentes o la muerte repentina. Esto muestra que el control humano sobre la vida es solo una ilusión parcial.
- Podemos gestionar la balsa (nuestra vivencia), pero no la vida misma.
- La vida fluye más allá de nuestras decisiones y acciones.
4. Ejemplos de definiciones humanas de la vida y sus limitaciones
- Definición biológica:
“La vida es el conjunto de procesos físicos y químicos que permiten que un organismo crezca, se reproduzca y responda al ambiente.”
- Falla: Explica la actividad de los organismos, pero no explica la existencia de la vida misma.
- Definición filosófica:
“La vida es la conciencia, la experiencia o la percepción de uno mismo y del mundo.”
- Falla: Depende del canal; ignora que la vida existe aunque ningún ser la perciba.
- Definición espiritual o religiosa común:
“La vida es un regalo de Dios que debemos cuidar, experimentar y cumplir con propósito.”
- Falla: Mezcla vivencia con la vida absoluta; no aborda que la vida existe incluso sin nuestra percepción o acciones.
- Definición existencial:
“La vida es lo que haces mientras existes.”
- Falla: Reduce la vida a acciones individuales.
- Ignora que la vida existe más allá de nuestras decisiones o logros y sigue presente aunque dejemos de actuar o percibirla plenamente.
Estas definiciones muestran que el conocimiento humano puede aproximarse, pero nunca agotar la comprensión de la vida.
5. Vivir conscientemente como canal
Aceptar que no podemos controlar la vida nos permite vivir con mayor claridad:
- No intentar poseer ni dominar la vida.
- Participar conscientemente, reconociendo nuestra función como canal.
- Fluir con la vida, aceptando su misterio y su fuerza superior.
Vivir de esta manera genera:
- Libertad, porque dejamos de cargar con la ilusión de control.
- Paz, al aceptar lo que no podemos cambiar.
- Gratitud, por participar en algo más grande que nosotros mismos.
6. Perspectiva espiritual
La vida no solo es un fenómeno físico o psicológico; es un regalo divino.
- Isaías 43:10–11 afirma claramente:
“Yo, yo soy Jehová, y fuera de mí no hay salvador.”
- La vida y la salvación son obra de Dios; ningún ser humano puede crear, prolongar o garantizar la existencia.
Reconocer esto nos recuerda que:
- Todo lo que existe fluye desde Dios.
- Nuestra tarea es participar con humildad, gratitud y conciencia.
- La vida tiene propósito y dirección más allá de lo que podemos percibir o controlar.
Conclusión
La vida es un misterio profundo, que no puede ser explicado completamente por definiciones humanas ni controlado por nosotros.
- Existe más allá de nuestra percepción, experiencias y acciones.
- Nuestro papel es participar conscientemente, fluir con ella y reconocer su origen divino.
Al entender esto, dejamos de vivir desde el miedo y el control, y comenzamos a vivir desde la presencia, la gratitud y la participación consciente en el flujo que Dios nos ha dado.
Autor: Sergio Granados
Ministerio / Blog: Precursores de Cristo.
Si este estudio edificó tu vida, siéntete libre de compartirlo con otros.

Deja un comentario